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Cinco consejos para afrontar la cuesta de enero

.- Por Pepa Tabero, la experta en asesoría y doméstica familiar, autora del libro Manual de la Casa Limpia y Ordenada
Cinco consejos para afrontar la cuesta de enero

Terminó la Navidad. Superamos, las comidas, las fiestas familiares o con amigos y las salidas especiales de vacaciones. Ya vinieron y se fueron Papá Noel, los Reyes Magos y el amigo invisible hasta el año que viene. Todos nos dejaron regalos y todos ayudaron, en mayor o menor medida, a agrandar un agujero en la cuenta bancaria que ahora nos toca a nosotros reparar.

Se habla mucho de la cuesta de enero… yo te cuento un secreto… a mí, como madre de familia numerosa, me parece muchísimo más empinada la cuesta de septiembre, que se alarga a octubre y llega casi hasta noviembre, cuando los niños vuelven al colegio y los gastos de libros y material escolar, son imposibles de controlar.

En familias grandes como la mía, tenemos la suerte de que en Navidad, podemos ajustar un poco el presupuesto y aunque siempre nos pasemos, la cuesta se nos hace un poco más suave que la de la vuelta al cole. De cualquier modo, enero es un mes complicado, así que aquí te voy a dejar una serie de pautas para que te resulte un poco más llevadero.

Lo mejor de todo, es que gracias a que los Reyes Magos vienen el día 6 y los niños vuelven al colegio poco después, habiendo sido un poco previsores con las compras, casi todos los gastos se concentran en los meses de noviembre y diciembre… La primera semana de enero es especial porque siempre quedan compras de ultimísima hora, de modo que no la vamos a tener en cuenta para calcular el presupuesto. Vamos a hacer los cálculos a partir de que se acaben las vacaciones escolares y hasta que llegue la nómina de febrero.

Consejo 1:

Casi seguro has usado tarjetas de crédito para afrontar los gastos. Lo primero que hay que hacer es liquidarla. Si te resulta imposible con la nómina de enero porque te pasaste mucho, aplaza el importe en dos pagos y termina de pagarla en febrero. Para evitar tentaciones que aumenten tus deudas, mete las tarjetas de crédito en un cajón y no vuelvas a sacarlas hasta que estén a cero. Saca tu espíritu aventurero para sobrevivir con la nómina que te quede.

Consejo 2:

Utiliza los tickets regalo que traían los regalos que te han dejado los Reyes. Cambia sin pudor todo aquello que no te guste demasiado y todo lo que sepas que no vas a usar. Si el comercio no te devuelve el dinero, pide un vale de compra con el que adquirir objetos que realmente necesites. Si el vale de compra caduca, aprovecha las rebajas para comprar regalos neutros que guardarás en el armario para obsequiar en cualquier momento del año: un pañuelo de cuello, un set de perfumería con jabones, unos tebeos para los cumpleaños de los niños del colegio… Ya has agradecido el regalo a la persona que te lo hizo. Ahora toca utilizarlo en lo que realmente necesitas. Si no tienes ticket, ponle una etiqueta con la persona que te lo regaló y mételo en el armario para cuando tengas que hacer algún regalo (procura que no se conozcan entre sí, para no tener disgustos)

Consejo 3:

Coge un cuaderno o una libreta, y lo primero que vas a hacer, es comprobar el dinero que tienes en la cuenta después de haber pasado la semana de reyes. Si sólo utilizas una cuenta hacerlo es muy sencillo: anota el saldo que te quede. Ahora haz dos columnas: ingresos y gastos. Apunta en los ingresos el saldo real de la cuenta bancaria, los ingresos extras que te queden de los aguinaldos y regalos en efectivo que hayáis recibido, y el importe de los vales de devolución de los regalos que no vayáis a quedaros.

En la columna de gastos, anota en primer lugar el importe de las tarjetas de crédito que debas liquidar y los gastos fijos y recibos que aún no te hayan pasado: alquiler/hipoteca, colegio…

Calcula cuánto dinero te queda verdaderamente para pasar el mes y divídelo en 3 semanas.

Ahora es cuando toca hacer malabares, para ceñirte a esos importes semanales.

Si anotas todos los gastos que vayas haciendo: supermercado, panadería… así te resultará más sencillo controlar lo que gastas.

Consejo 4:

Aprovecha todo lo que tengas en el congelador y en la despensa. Evita ir al supermercado en la medida de lo posible, y cuando vayas, compra únicamente productos básicos de primera necesidad. Bebe agua en todas las comidas, en lugar de vinos o refrescos. Prepara menús ligeros y saludables para asentar el estómago de los excesos de los días de fiesta. Vuelve a los platos de cuchara: arroz, legumbres y guisos tradicionales… aprovecha las ofertas de las verduras y frutas de temporada y sustituye los postres envasados por fruta fresca. De este modo controlarás el gasto y ayudarás tu cuerpo a recuperarse de los excesos navideños.

Consejo 5:

La cuesta de enero coincide con las rebajas… evítalas todo lo que puedas. La forma más sencilla es no ir, pero si no te queda más remedio porque necesitas devolver/cambiar algo que te hayan regalado, vete a primera hora o a medio día, que es cuando hay menos gente y no hay colas en las cajas. Haz la gestión rápidamente y sal de la tienda sin mirar los anaqueles de ropa ni los carteles de descuento. Así evitarás caer en la tentación.

Recuerda que los comercios tienen ropa todo el año, pero las firmas de ropa suelen poner auténticas gangas al final de las rebajas. Aprovecha para invertir en alguna prenda de fondo de armario de excelente calidad y que te siente divinamente, con la tranquilidad de que no pasará de moda y te durará muchos años. Si caes en el anzuelo de “comprar por barato”, tendrás un gasto extra totalmente innecesario que desbaratará tu presupuesto de enero y qué sólo servirá para llenar tu armario de “nada que ponerme”

Consejo extra: No te apuntes a la piscina, ni a clases de pádel, ni a pilates, ni a yoga, ni a nada que tenga una cuota mensual, por mucho que el gimnasio haya colocado un cartel enorme anunciando oferta de matrícula gratuita. Si de verdad quieres ponerte en forma, deja de usar los ascensores (al menos, para bajar), y establece una rutina fija de caminar media hora diaria a buen paso. Aumenta otra media hora y continúa con esa hora diaria hasta marzo. Para andar no necesitas nada especial. Unos zapatos cómodos para caminar, tu ropa de diario y listo. Y si después de tres meses caminando sigues queriendo ir a un gimnasio… adelante.

Fuente: www.larazon.es/familia

 

 

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